Ha llegado a mis hojas, que un nuevo retrato de mí, alguien ha realizado. Y es peculiar esta historia, pues la persona que lo ha dibujado, jamás ha estado frente al ser al que tan magistralmente ha retratado.
Dicen los que de esto saben, que la artista desde Alemania, una imagen de la obra ha enviado, para que vieran todos, la finura del trabajo desarrollado. Se preguntarán los más curiosos, cómo ha podido la dama alemana, plasmar con tanto acierto a este viejo anciano. Ha sido, según ella, gracias a las fotografías y vídeos que de mí en la nube han colgado.
Versión en audio ( en la voz de Jorge, Pontevedra):
Se inspiró ella en las imágenes de otros y dejó volar la imaginación bien alta, hasta alcanzar las colinas de Pontevedra, que es allí donde mis ramas se alzan. Creó la dama una obra de lenguaje universal, pues sabía ella, que poco podríamos entender aquí, el habla de una germana y por eso escogió un retazo de arte, que transmite más que cientos de palabras.
Dibujó ella a un árbol con otros, pues no dejan de ser lápiz y folio, herramientas que sacan los humanos de nosotros. Afiló bien la pequeña ramita y con maestría de artista, dio forma a unas líneas y trazos, que combinados, dieron como resultado, la enorme figura del roble venerado. No dejó atrás ningún detalle, y a pesar de que sus ojos nunca me han contemplado, captó con hermosura la vejez lozana de este árbol.
Y es que es el arte una gran cualidad de los humanos, que los humaniza y los hace menos bárbaros. Somos en eso bien diferentes, pues no podrían los de mi especie, desarrollar técnicas como las que precisan los maestros artesanos. Somos nosotros musas y retratados, inspiración de los inspirados, pues no puede competir el ser humano, con la belleza natural de un árbol.
Y es Alemania, la tierra de la dama, un lugar de verdes praderas y grandes montañas. Crecen allí árboles tan altos, que una selva negra crean, por la oscuridad que generan, tantos hermanos juntos y pegados. Son entre ellos los de mi familia, muy admirados, pues considera el germano al roble, un símbolo desde antaño. Entre quercus robur pasearon poetas e instauraron cultos y creencias, los antiguos celtas. Son esas, cosas que me cuentan las aves que vuelan, que historias en su pico llevan, sobre gentes y lugares que en su camino encuentran. Si son mentiras o verdades sólo lo saben ellas, pues a este viejo roble solo le interesa que le entretengan.
Muevo ahora mis hojas al viento para enviar desde aquí un frondoso abrazo de abuelo, a Margot Müller, la dama alemana, de Bremen.
Robustus Robur.
P.D. Si quieres ver su hermos dibujo, pincha aquí




Muchas gracias por este relato sobre mi dibujo tan bonito y llena de poesía y a Jorge por leerlo.
Qué alegría hurgar en esta página web y encontrar relatos, pinturas, novedades.
Saludos cordiales del norte de Alemania,
Margot
Muchas gracias a ti, jovencita. Has hecho un retrato tan hermoso de este abuelo, que era imposible no escribir algo sobre ello.
Recibe un frondoso abrazo de Robustus Robur, tu verde amigo.