
“Compartindo e distribuíndo o noso patrimonio natural” es el segundo bloque de este proyecto. Durante esta fase, veinte de mis pequeñas bellotas abandonarán el nido para irse rumbo a Europa, dentro del programa europeo de escuelas UNESCO, que durante el bienio 2020-2022, lleva por título “seed” (semillas y sostenibilidad).
Mis vástagos buscarán un futuro en Grecia, Portugal, Rumania y Polonia. Cuatro de mis descendientes en cada uno de esos países. Cuatro futuros reyes de la naturaleza que encontrarán su destino muy lejos de su padre, compartiendo con otr@s, la noble estirpe de la familia de los Quercus Robur de Santa Margarita.
Otros cuatro de mis descendientes viajarán a América y, si nuestra especie no se considera invasiva, tendrán un futuro en un hermoso paraíso de nombre República Dominicana, dónde bajo el gran sol y las preciosas palmeras, echarán raíces.
Este viejo roble tendrá pronto descendientes en Europa y América, extendiéndose su savia y sus genes de superviviente, más allá de lo que puede divisar desde lo alto de su copa.


